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Alegaciones al Plan Director de la Reserva Natural Integral del Mencafete

Primera. Zonificación y dimensiones:

La práctica totalidad de la reserva, exceptuando las zonas agrícolas cercanas a la pista del Derrabado, se ha considerado de uso restringido. Sin embargo, consideramos que la existencia de especies de flora y fauna a proteger, así como de lugares de interés geológico, propician la creación de una zona de exclusión, para garantizar la conservación de las especies más amenazadas, como por ejemplo Cheirolopus duranii, Bencomia sphaerocarpa, Cerastium sventenii, Silene sabinosae, Limonium macropterum o Sonchus gandongeri.

Segunda. Extracciones de áridos y geología.

En los usos prohibidos, falta añadir la recolección de rocas, minerales o cualquier otro material geológico, así como todo uso o actividad que pudiera suponer la iniciación o aceleración de procesos erosivos.

También debería prohibirse cualquier tipo de obra subterránea, incluyendo la realización de zanjas o conducciones de agua, electricidad, telefónicas, dada su no necesidad dentro de la reserva. En todo caso, si fuese necesario por algún motivo de conservación o mantenimiento, este tipo de obras serían paralelas a las pistas existentes y bajo el pavimento de éstas.

Tercera. Basura y vertederos

En los usos prohibidos se nombra el vertido de productos nocivos o peligrosos para la salud o el medio ambiente. Debería incluirse la prohibición de verter líquidos de cualquier clase.

Cuarta. Flora:

En los usos prohibidos se nombra la agresión a la flora endémica, aunque debería especificarse que, con ello, se incluye también las podas, entresacas, talas y la recolección de especies endémicas o autóctonas de la reserva, tal y como se indica en el artículo 30. Además, no nos parece adecuado que se permita esta actividad en la zona de uso moderado.

Debe prestarse especial cuidado en controlar la presencia de especies exóticas de flora o fauna en los jardines, jaulas, etc. de las casas cercanas o de las huertas de la zona del Derrabado, para evitar que escapen al medio, provocando una catástrofe ecológica.

También debe prohibirse la extracción de madera muerta de la reserva, así como las repoblaciones forestales de carácter económico.

En general, deben evitarse las actuaciones en los momentos de reproducción o mayor fragilidad de la vegetación.

Quinta. Construcciones:

Las normas de adecuación arquitectónica propuestas en el artículo 36 entendemos que sobran, puesto que la construcción está prohibida dentro de la reserva, además de no existir en la actualidad ninguna construcción en ella, según se desprende del documento informativo.

En cualquier caso, lo que sí debe de especificarse es que la prohibición de construir se extienda a los muros, cerramientos o incluso cualquier tipo de construcción temporal.

Por último, debe haber una referencia a las construcciones e infraestructuras circundantes al espacio protegido, y procurarse siempre su mejora paisajística, e integración en el medio, dado el impacto visual que provocan desde dentro del mismo, aunque estén fuera de los límites de éste.

Sexta. Uso público:

La prohibición del uso turístico en la reserva debe extenderse también a los campos de golf u otras infraestructuras similares.

Además de hacer fuego, debe prohibirse también el vertido de líquidos inflamables o el almacenamiento, uso y vertido de cualquier tipo de combustible en la reserva.

Además de prohibir la práctica de la acampada, habría que añadir también la pernocta, en cualquiera de las modalidades existentes, como el "vivac", utilizar cuevas, dormir dentro de vehículos, caravanas, etc.

Para darle más concreción a las necesarias limitaciones del uso público dentro del espacio protegido, creemos que deberían prohibirse explícitamente las siguientes actividades:

  • El montañismo, en todas sus variedades más agresivas, como la escalada, el "rappel" o el descenso de barrancos.
  • El vuelo libre en todas sus modalidades, incluyendo el parapente, los paracaídas, globos, ala delta o aviones teledirigidos, así como el aterrizaje o despegue desde el espacio protegido para dichas prácticas. Creemos que debería extenderse dicha prohibición a la práctica del vuelo libre a menos de 1000 metros de altitud sobre el suelo, así como el sobrevuelo con aparatos de motor por debajo de dicha altitud.
  • El uso de fuegos artificiales u otro material pirotécnico dentro del espacio protegido, por su impacto sobre el medio, no sólo por la posibilidad de provocar incendios, sino por la afección del ruido a la fauna.
  • Las peregrinaciones u otros actos que conlleven una acumulación multitudinaria de personas, aunque sea a lo largo de las pistas, por el fuerte impacto que producen sobre la flora y fauna locales. Aunque no se nombra en el documento informativo, tenemos constancia de que parte de la romería de la Bajada de la Virgen de los Reyes atraviesa la reserva, concretamente en el acceso de los romeros desde Sabinosa. Debería pasarse este uso a autorizable, y limitado a dichas fiestas.
  • Los rallies y deportes de competición.
  • La actividad de fotografía en la naturaleza debería contemplarse como un uso autorizable, pues son conocidos los casos de aficionados e incluso "profesionales" que perturban la vida de los animales y plantas de los espacios protegidos, colocándolos en posiciones adecuadas para sus fotos, o accediendo a nidos, escarpes y lugares de gran sensibilidad, con el fin de conseguir su objetivo.
  • Los denominados deportes de riesgo.
  • La circulación de vehículos de motor por pistas a una velocidad mayor de 30 km/h, en aplicación del artículo 3 del decreto 124/1995, de 11 de Mayo, por el que se establece el régimen general de uso de pistas en espacios naturales de canarias. Esto para los vehículos que obtengan la correspondiente autorización extraordinaria para acceder, ya sea por motivos de conservación así como de mantenimiento de la reserva.
  • Las caravanas de vehículos organizadas con fines de lucro, también denominadas "jeeps safari", conforme a lo previsto en el artículo 4 del decreto 124/1995, de 11 de Mayo, por el que se establece el régimen general de uso de pistas en espacios naturales de canarias.
  • El tránsito fuera de los caminos, aunque parezca que queda claro al indicarse que sólo se permite el tránsito por caminos autorizados dentro de la zona de uso moderado.
  • El libre tránsito de animales de compañía sueltos.


Séptima. Infraestructuras eléctricas y de comunicaciones:

En el artículo 25.m, referente a los usos prohibidos, faltaría hacer una referencia explícita a los radares, para que no se repita la situación que se está viviendo en el Parque Rural de Anaga, en Tenerife. Esto también debe especificarse en el artículo 37.2.a, en el que se especifica las infraestructuras que se prohíbe construir.

Respecto al artículo 37.2.b, se indica que las antenas parabólicas deben colocarse en lugares donde sean menos perceptibles visualmente. No entendemos la necesidad de instalar este tipo de antenas, si tenemos en cuenta la inexistencia de viviendas dentro del espacio protegido. Debería prohibirse su uso, sin más.

Debe prohibirse explícitamente la instalación de aerogeneradores aislados o de parques eólicos, no sólo dentro del espacio protegido, sino también en cualquier otro punto culminante del relieve exterior al espacio, desde el cual se pueda producir impacto paisajístico sobre el mismo.

Octava. Pistas y carreteras

Consideramos que las pistas deben cerrarse desde el punto en el que entran en la reserva, mediante una valla cuyas llaves estén en manos de los responsables de la reserva, o bien de los propietarios de los terrenos agrícolas en el Derrabado.

Se debe prohibir por lo tanto todo acceso con vehículos a motor a las mismas, exceptuando los propietarios de dichas pistas, y los accesos autorizados para tareas de gestión y conservación.

En cuanto al firme y la pavimentación, deben de ser pistas de tierra, evitándose el uso de otros firmes como el asfalto, salvo, quizás, el empleo de cemento en aquellos tramos en los que la pendiente o el exceso de cárcavas y otros impactos producidos por el agua lo hagan necesario.

También debe aclararse que se prohíbe la construcción de aparcamientos o zonas para acumular vehículos, dada la escasa frecuencia de éstos dentro de la reserva, a consecuencia de lo indicado anteriormente.

Novena. Patrimonio histórico y etnográfico

El artículo 32.b debería incluir, entre las medidas a tomar en el caso de la aparición de algún tipo de yacimiento, la presencia de un arqueólogo a pie de obra.

Además, se debería indicar expresamente que se prohíbe la recolección, destrucción o alteración de los elementos paleontológicos o arqueológicos dentro del espacio protegido.

Décima. Señalización:

Respecto a la señalización, nos gustaría indicar que se modifique la normativa existente, evitando en lo posible el uso de carteles informativos de grandes dimensiones o especialmente impactantes, como por ejemplo los que se está utilizando actualmente para la delimitación de otros espacios naturales protegidos, de dudosa calidad y que provocan un impacto importante en el medio.

Undécima. Militares:

En los usos prohibidos, se contempla la realización de maniobras militares, aunque debería indicarse explícitamente la prohibición de sobrevolar el paisaje con artefactos militares.

Duodécima. Caza y asuntos cinegéticos:

Además de prohibir las actividades cinegéticas, debería indicarse expresamente que se prohíbe la instalación de trampas dentro del espacio protegido, así como el adiestramiento de perros.

Decimotercera. Ruidos:

El artículo 24.y, sobre la prohibición de la generación de ruidos, debería hacer referencia, en cualquier caso, a lo contemplado en la Ley 37/2003, de 17 de Noviembre, del Ruido.

Decimocuarta. Agricultura y ganadería:

Consideramos que, dada la poca extensión de los terrenos agrícolas dentro de la reserva, y dado su progresivo abandono, así como la escasa incidencia de la actividad ganadera, deberían ser ambos usos prohibidos, si es necesario mediante la compra de los terrenos por parte del órgano gestor, o bien el intercambio por otros, situados fuera del espacio protegido.

Proponemos que se estudie el presupuesto necesario para llevar a cabo estas acciones, y que se incluya una partida para ello en la memoria de actuaciones y en la económica. Sería un programa alternativo al que se propone, sobre la actividad agrícola.

En cualquier caso, y para evitar confusiones, debería detallarse las siguientes prohibiciones concretas:

  • Los invernaderos.
  • La apicultura, por la afección de las abejas a los polinizadores naturales.
  • El pastoreo.
  • La quema de rastrojos o de cualquier resto agrícola, especialmente los plásticos o los envases de productos químicos, y demás productos de las actividades agrónomas.
  • El uso de productos químicos como los funguicidas, venenos, fitosanitarios, abonos.


Decimoquinta. Actividades científicas

Además de lo indicado en el artículo 35, sobre las actividades científicas y de investigación, se debería obligar a depositar una fianza que cubra las contingencias posibles, y en especial la retirada de material y reposición del medio a su estado original.

Decimosexta. Agua e hidrología

Además de lo contemplado en el artículo 37.3, respecto al abastecimiento de agua, debe prohibirse expresamente la construcción de desaladoras, depuradotas u otros sistemas de obtención de agua, así como las obras que puedan modificar o alterar los cauces de los barrancos existentes.

Decimoséptima. Alumbrado y electrificación

No entendemos las necesidades de alumbrado dentro de la reserva, dada la inexistencia de viviendas en el interior de la misma. Por este motivo, nos oponemos a las consideraciones hechas en el artículo 37.4, debiendo indicarse directamente que se prohíbe la instalación de luminarias en el interior del espacio protegido.

Decimoctava. Saneamiento.

Al igual que indicamos en la alegación anterior, no entendemos la necesidad de hacer referencia a las obras e infraestructuras de saneamiento dentro de la reserva, cuando no existe ninguna vivienda en el interior de la misma.

Decimonovena. Educación ambiental.

Además de editar todo tipo de material divulgativo sobre la reserva, creemos que debe de controlarse aquellas ediciones, libros, WEBs o todo tipo de información generada por terceros y que pueda contener datos incorrectos que lleven a malas interpretaciones o malos usos de la reserva.

Por otro lado, proponemos la creación de un centro de información sobre la reserva, a ser posible conjunto al que se cree para el Parque Rural de Frontera, o bien en las poblaciones limítrofes a la reserva, o las más cercanas, como Sabinosa o Los Llanillos. Eso sí, siempre fuera de los límites del espacio protegido y de cualquier otro de la red canaria, y, a ser posible, aprovechando alguna infraestructura existente.

Vigésima. Fauna:

Debe dársele especial preferencia al programa de erradicación de la fauna introducida, con especial hincapié hacia los gatos y las ratas.

También habría que intentar eliminar o prohibir las especies invasoras de zoológicos, jaulas, etc. que haya en los alrededores de la reserva, como los gatos.

Debe hacerse una mención especial a la prohibición de emplear, en todo el espacio protegido, venenos o raticidas, salvo para casos de mantenimiento y gestión, debidamente autorizados.

También debe indicarse en la directivas que se evite las actuaciones en los momentos de cría de las aves u otras especies que puedan verse afectadas en determinados periodos del año.

Vigésimo primera. Hongos:

En ningún lugar del plan director se nombra a los hongos. Creemos que debe de controlarse la introducción de especies foráneas, contemplando esta posibilidad como un uso prohibido dentro de la reserva.

Además, debe prohibirse su recolección en todo el espacio protegido.

Vigésimo segunda. Inventarios y estudios:

En relación con la alegación anterior, creemos que debe de realizarse un estudio micológico de la reserva, e incluirlo en los programas de actuación.

Además, debe llevarse a cabo un informe anual del estado de los recursos anuales de la reserva, la afluencia de visitantes, etc.

Vigésimo tercera. Industria:

Aunque, por sus características, es prácticamente imposible que se de una situación similar, debería indicarse, a título preventivo, la prohibición del uso industrial dentro de la reserva.

Vigésimo cuarta. Cinematografía, vídeos y similares

Para las actividades de cinematografía o publicitarias dentro del espacio protegido, se debe prohibir expresamente la utilización de infraestructuras fijas o permanentes, o que provoquen un impacto especial sobre el medio, pasando a ser una actividad autorizable sujeta a la elaboración de una propuesta con una memoria concreta de actuaciones.

Además, se deberá procurar siempre el no abandonar los caminos, carreteras o pistas existentes para dicha actividad, ni el uso de artefactos que molesten a la flora, fauna, geología, o visitantes (luces, altavoces, etc.)

Nos oponemos a que este tipo de actividades sean de tipo comercial dentro de la reserva.

Por último, se debe pedir siempre el pago de una fianza que cubra las contingencias de retirada de material y reposición del medio a su estado original.

Vigésimo quinta. Actividades lucrativas:

Se debe prohibir todo tipo de actividades lucrativas dentro del espacio protegido, especialmente la venta ambulante y la de productos obtenidos de manera no sostenible o sin autorización del organismo gestor del espacio protegido

Vigésimo sexta. Sistema de vigilancia:

Debe instalarse un sistema de vigilancia, mediante la permanencia continuada de guardas forestales dentro del espacio protegido, o mediante cámaras que controlen los principales accesos y las zonas más sensibles.

Vigésimo séptima. Dimensiones:

La reserva podría ampliarse hacia la Dehesa y hacia el centro de la isla, en detrimento del Parque Rural de Frontera, para incluir en ella lugares de interés igual o similar a los que ya contiene, y cuyos valores requerirían una protección análoga.

Vigésimo octava. Carencias de la documentación:

No se hace referencia al equipo redactor de la documentación, con lo cual tampoco sabemos si se ha tenido en cuenta la presencia de un técnico paisajista en el mismo, lo cual resulta imprescindible a la hora de elaborar este tipo de documentos.

Consideramos escasa la información suministrada en la cartografía. No se especifican las áreas de interés de fauna, ni de interés florístico. No aparecen detallados los accesos, ni las infraestructuras internas (caminos, pistas), etc.

Sería interesante una síntesis de la ordenación propuesta, ocupando como mucho una página.

Tampoco hemos visto una prognosis del espacio protegido, la cual siempre ayuda a conocer hasta qué punto puede degradarse éste si se mantienen los impactos y usos actuales.

20 Abril 2004


El Hierro


El Mencafete

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