La costa del Puerto de la Cruz

Viernes, 24/7/98

La costa del Puerto de la Cruz comienza por el Este en el barranco de la Arena, situado en el límite con el municipio de la Orotava, concretamente en la zona denominada El Rincón. Su primer kilómetro es un acantilado de unos 30 m. de desnivel, incluyendo media barranquera de callao y una punta donde van los pescadores de vez en cuando a llenar los charcos de porquerías que rompen los frágiles ecosistemas durante meses. Es clásico de la costa de las islas encontrarse con charcos totalmente verdes o muy sucios a causa de la basura que estos señores suelen tirar en sus faenas, tales como carnadas, plásticos, engodo, restos de pescado, cigarrillos...

De inmediato, en medio de este acantilado que va tomando el nombre de Martiánez, nos encontramos con un túnel por donde entra una de las carreteras de acceso al núcleo turístico, y poco antes, una típica construcción costera que en su momento se usaba denominar 'piscina natural' y que no es más que un antiguo charco recubierto de cemento para que no se corten con las lavas los pies de los pudientes visitantes del hotel al que pertenece. Hotel que, junto a un par de construcciones más, cuelgan de mala manera por la parte alta del acantilado como si estuviésemos en pleno centro de Montecarlo o de Hong Kong.

Playa Martiánez
Costa Martiánez

Llegamos a la ciudad por el túnel, y encontramos la Playa de Martiánez, que es la que aparece en la foto. Situada en la desembocadura de un barranco, la playa era en su día mayoritariamente de callao, con algo de arena. Actualmente, ha sido "restaurada" de manera que la arena procedente de los fondos cercanos se ha removido deteriorando sus ecosistemas, para llevarla a tierra y cubrir la costa. Este recubrimiento, como suele pasar, no resistió el primer temporal fuerte, y todavía hoy se encuentran piedras de varios kilos en medio de la playa, siendo desaconsejado el baño. Mientras, la avenida que discurre por el litoral está en obras de restauración.

Justo después está el lago de Martiánez, complejo turístico ideado por Cesar Manrique, que si bien es de lo más respetuoso que puede encontrarse en las costas turísticas, no deja de ser una invasión mediante cemento de la primera línea del mar. No hay que olvidar sin embargo la época en la que se construyó (años 70), donde la mentalidad de respeto hacia el medio estaba muy poco desarrollada, ni la importancia y simbolismo que ha tenido para el desarrollo turístico de toda la isla, a diferencia de los bloques y playas artificiales que hacen en el sur.

El complejo termina en las piscinas y playa de San Telmo, pequeño reducto de lo que empezó a ser en los años 60 el turismo en el Puerto de la Cruz, sobre los cuales se encuentra una pequeña ermita y el paseo correspondiente. Poco después, llegamos al ayuntamiento y a la plaza de Europa. Esta plaza, de reciente construcción, es un mamotreto desproporcionado para poder albergar unos aparcamientos subterráneos sin llegar al nivel del mar, con lo que aparece como un cajón sobre la costa.

Siguiendo hacía el oeste, se encuentra la casa de la Aduana, antigua casona junto al muelle que da nombre a la ciudad y que quieren ahora ampliar, cuando no hay barco que se acerque a estas costas debido al mal tiempo dominante en la mar del norte de la isla. Sin embargo, sirve de refugio para pequeños barcos de pesca, y de paseo para los turistas.

Junto al muelle se encuentra una de las mayores aberraciones del puerto de la Cruz. Es el solar en el que recientemente se comenzó a construir el parque marítimo, después de muchos años de abandono. En este periodo, el tramo de costa correspondiente es un relleno con dique de protección, todo ello a espaldas del pequeño y antiguo barrio marinero que fue el núcleo de la ciudad antes de merecer tal denominación. Decenas de miles de metros cuadrados allanados sobre el mar, desde los que emerge la silueta, para muchos elegante, del nuevo faro. Uno de esos faros que el gobierno empezó a construir cuando ya no eran necesarios, retrasándose al avance de los tiempos. Aparte, sobre la superficie allanada, existe todo tipo de basuras, montañas de escombros, aparcamientos improvisados, e incluso a veces puede verse alguna tienda de acampar o las de alguna feria que no encuentra otro sitio donde instalarse en tan pequeño territorio.

Casi acabando el municipio está la nueva Playa Jardín, también de Cesar Manrique, aunque mucho más reciente. Se terminó de construir hace unos cinco años y se utilizó arena de los fondos de numerosas playas del norte de la isla, todas ellas pertenecientes a otros municipios, lo que provocó muchas protestas. Su construcción fue mucho más destructiva que la Playa Martiánez, aunque el resultado es bastante mejor, pues sólo se llena de piedras un par de veces al año, gracias a un dique semisumergido. La playa es el resultado de la fusión de tres antiguas playas, una de ellas bastante grande y perteneciente al pequeño núcleo costero denominado Punta Brava, construido a base de casas mal puestas y pintadas hace poco, como abundan tanto en la costa de Tenerife. Un amasijo de viviendas autoconstruidas, que se prolonga un poco más hacía el oeste para alcanzar otro acantilado donde, de igual manera que empieza, acaba la costa del municipio del Puerto de la Cruz. A pocos metros, nos encontramos las aberraciones turísticas de Los Realejos: un par de edificios de 20 pisos pintados de camuflaje para disimular.

Firmado:Salamar

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