ATAN

Vertidos de aguas fecales en la Calle Salamanca: Más chapuzas mal planificadas

Hace unos meses (ver http://atan.org/agua/vertidos/tranvia.htm), criticábamos la presencia de aguas fecales en las obras del tranvía en la calle Imeldo Serís. Acompañábamos el escrito con una foto en la que se veía un enorme charco de aguas fecales delante de la puerta del Hotel Anaga.

En la actualidad, y desde hace también varias semanas, se está trabajando en la Calle Salamanca, para instalar una canalización que desvía el Barranco de Cagaceite desde su cauce natural hacia el Barranco Santos. Dicha canalización, al igual que la que se hizo en Imeldo Serís para el tramo bajo del mismo cauce, consiste en unas enormes piezas de hormigón prefabricado que, además, en el caso de la Calle Salamanca, se están enterrando a bastante profundidad.

Para abrir la zanja correspondiente, se ha tenido que hacer un tremendo hueco por el centro de la calle, que ha afectado a todo el alcantarillado de la misma. Por lo tanto, como es de suponer, durante las obras ha habido todo tipo de fugas y pérdidas de aguas fecales.

También las cucarachas y las ratas, aprovechando la existencia de nuevos lugares donde refugiarse, invadieron la calle, por lo que los vecinos presentaron todo tipo de quejas a los responsables de esta situación.

Pero hace dos semanas, y, concretamente, el viernes, la situación llegó al límite de lo aceptable. A las seis de la tarde, el chorro de aguas fecales que caía en una de las grandes zanjas a mitad de la calle se escuchaba desde la esquina con Horacio Nelson y la peste invadía todo el ambiente.

Pudimos observar a varios policías locales rondando, probablemente advertidos por los cansados vecinos, que estarían hartos de la peste y falta de salubridad, en pleno centro de Santa Cruz. Ignoramos si se tomó alguna medida, pero el caso es que, el sábado por la mañana, la situación era muy similar.

Curiosamente, en la nueva página WEB del Ayuntamiento de Santa cruz (inaugurada casi 7 años después de la de ATAN, a pesar de los fondos públicos), se habla de cómo estaban aprovechando las obras para redistribuir y mejorar la calidad del alcantarillado. Una buena manera de “darle la vuelta a la tortilla” e intentar hacernos creer lo increíble.

Lo que pasa es que, cuando los obreros encontraban una zona con “volcán”, aprovechaban la permeabilidad del mismo, para dejar que las aguas fecales cayeran directamente al suelo. De esta manera, las obras han contribuido de manera significativa a la contaminación del acuífero, y a la insalubridad de la capital de una de las islas del “paraíso” que pretenden vender.

Lo más lamentable es que las obras seguro que cuentan con algún certificado de calidad o de garantía de calidad, por el cual se nombrará el tipo de medidas a tomar para evitar que sucedan este tipo de situaciones, así como las medidas correctoras, para restaurar lo que se haya dañado.

Es como el gerente de Teideagua, que, recientemente, comentó en la prensa que las fugas de aguas fecales durante las obras del nuevo alcantarillado en el Barrio de la Piterita son normales, dadas las características de las obras. Nos gustaría saber si un vecino de Copenhagen o de Frankfurt consideraría normal tener en la trasera de su casa a un río de aguas fecales, lleno de ratas e insectos trasmisores de enfermedades, durante varios años, y si seguiría aceptando que el responsable lo considerara una situación “normal”, no movilizándose para destituirlo y no votando nuevamente al mismo partido político.

Claro, que en esas ciudades no se construye donde se quiere ni sin licencia, ni existe un gobierno cómplice que luego legaliza las aberraciones realizadas por cualquiera...

29 Diciembre de 2004


Santa Cruz

Agua

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