Las aguas de Taguluche

28/9/99

Los nacientes de Taguluche dan poco agua, pero son aguas limpias y cristalinas. Lo que parece una bendición de la naturaleza es la causa de su desaparición: sus exiguos caudales van a ser aprisionados por las tuberías de una planta envasadora de aguas promovida por el ayuntamiento. Esto supone la desaparición de todos los ecosistemas que dependen del libre discurrir de esta agua, incluido el palmeral que caracteriza el paisaje de Taguluche. Esta actividad industrial afecta a nacientes que se encuentran en el interior de un espacio natural, teóricamente, protegido por la ley. Además, actuaciones como ésta van en sentido contrario al de una de economía basada en la conservación de los valores naturalísticos, patrimoniales y paisajísticos, única manera de asegurar un desarrollo sostenible en una isla como La Gomera. Esta manera de esquilmar la naturaleza, de destrozar el patrimonio etnográfico, paisajístico y de dilapidar los recursos insulares, es la que caracteriza a los políticos de CC, a los del PSOE y, también a los del PP; ellos pasan de las leyes que protegen el patrimonio de los canarios. Los responsables de este desaguisado son: El Alcalde de Valle Gran Rey y el Director General de Aguas del Gobierno Canario, ambos de CC, el Presidente de Cabildo, dirigente del PSOE, el Viceconsejero de Medio Ambiente y El Consejero de Industria que militan en el PP.

El alcalde de Valle Gran Rey es un buen representante de los que están en la política, no precisamente por las ideas, sino por otro tipo de intereses que, evidentemente, no tienen por que coincidir con los de la mayoría. Estos personajes pueden cambiar con toda facilidad de partido, no importan las siglas bajo las que concurran a las elecciones, ellos se mantienen en el poder gracias a unas prácticas caciquiles que se encargan de engrasar con los negocios especulativos y, como en este caso, poco claros. En lugar de defender el espacio protegido del Lomo del Carretón en el que se ubican los nacientes, el alcalde promueve la construcción de la envasadora. Haciendo honor a esta manera poco democrática de actuar, el alcalde autoriza el diez de febrero de 1998 a la empresa ICA INGENIEROS a gestionar y firmar, en nombre del ayuntamiento, cuantas gestiones tengan que hacerse para construir esta industria; no hay un acuerdo del Pleno, ni tan siquiera de la Permanente. (En Valle Gran Rey, por lo que se ve, no se discuten las cosas, allí manda el alcalde). El Presidente del Cabildo, Casimiro Curbelo apoya y aporta dinero europeo para este disparate, uno más de los que ha promovido y financiado en la Gomera. El Viceconsejero de Medio Ambiente, Emilio Alsina, no ha dicho, hasta ahora, esta boca es mía, el responsable de hacer cumplir las leyes que protegen nuestro territorio, no ha salido en defensa de la conservación del Lomo del Carretón. La guinda la pone el Director General de Aguas, Gumersindo Urquiza, que es al mismo tiempo Director general de Aguas del Gobierno Canario y socio de la empresa, ICA INGENIEROS. El adorno al pastel lo ha puesto la Consejería de industria pues, sólo un mes más tarde de salir la propuesta del ayuntamiento, algo realmente insólito en nuestra lenta administración, anunciaba en el Boletín Oficial de Canarias la propuesta de declaración de utilidad pública para la envasadora de aguas de Taguluche.

Los argumentos económicos son de risa: sólo se crean siete puestos de trabajo. Cinco para especialistas que no hay en Taguluche y dos para peones. El acuífero que alimenta estos nacientes es pequeño y con grandes oscilaciones estacionales e interanuales en su caudal. Según el Plan Hidrológico de la Isla es una zona poco idónea, técnicamente la mejor ubicación para una envasadora sería en el sur, donde se localiza el acuífero subterráneo más importante. Los habitantes de Taguluche no se verán beneficiados, por el contrario serán los primeros perjudicados. El agua que les han ofrecido como alternativa, es la procedente de un pozo excavado en los sedimentos de los fondos de barranco, pero este pozo tiene un caudal escaso, insuficiente para las necesidades de sus habitantes y, encima, el agua es de pésima calidad. La consecuencia es que la actividad agraria se resentiría gravemente y pronto perderían valor los terrenos agrícolas. Las razones aportadas para justificar su construcción son, evidentemente, inciertas y tendenciosas.

La evaluación Básica de Impacto Ecológico que acompaña la solicitud no es la categoría que le corresponde según la ley de Prevención del Impacto Ecológico, la norma legal exige la de Evaluación Detallada de Impacto Ecológico al afectar directamente un espacio natural protegido. Por otro lado el trabajo presentado adolece, en nuestra opinión, de notables deficiencias científicas y técnicas. Tampoco se nombran en el informe las graves consecuencias medioambientales que supone hacer obras en la misma boca de los nacientes, ni las que acarrearía a los palmerales el cese del flujo del agua entre los sedimentos de los barrancos. Parece mentira que siendo las aguas de Taguluche tan claras y limpias, ahora las quieran contaminar con un asunto tan oscuro como éste.

En Santa Cruz de Tenerife, a 30 de abril de 1998.

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