Las grandes infraestructuras de La Gomera

21/7/1998

Cuando la Gomera pasó a formar parte de la Comunidad Europea, se dijo que era una de las regiones menos desarrolladas de la misma. Existía una gran carencia de infraestructuras que la colocaban a la cola del archipiélago, lo cual debía corregirse de alguna manera. Además, era la única que estaba perdiendo población. Para terminar con este desequilibrio, era necesario invertir muchos fondos. Por eso se creó el POI (Plan Operativo Integrado). Este pretendía gastar miles de millones en dotar a la isla de las carreteras necesarias y, lo que es más importante, de un aeropuerto. Con estas obras, se quería 'acercar' las poblaciones del interior, y permitir una apertura al todopoderoso turismo, ¡cómo no!

Las comunicaciones por carretera en La Gomera deben atravesar profundos barrancos, por lo que la única manera de mejorar sus trazados sería la construcción de enormes túneles y viaductos, lo cual es inviable desde el punto de vista económico y medioambiental. Entonces, las carreteras deben seguir como puedan las laderas de los precipicios y salvar grandes desniveles. Por eso, las antiguas vías estaban llenas de curvas que permitían ganar las cumbres progresivamente, o bajar de ellas con suavidad.

Carretera la Villa - Degollada de Peraza
Carretera de la Villa a la Degollada de Peraza

Con las 'grandes' obras destructoras que se ha hecho hoy día, han pretendido rectificar las muchas (y necesarias) curvas, con lo que ahora las carreteras llegan en algunos tramos a los doce metros de ancho, con tres carriles y grandes rectas, pero de tanta pendiente (por la ausencia de curvas) que no se pueden subir ni en segunda a velocidades prudentes.

Miles de millones para reducir cinco minutos el tiempo desde la Villa a la Degollada de Peraza, consiguiendo además ahora que se quemen los vehículos, y destruyendo un paisaje con endemismos importantes.

La carretera del norte se 'arregló' creando taludes en las curvas con los que se sepultó numerosas palmeras canarias, aparte de otros ejemplares arbustivos de la flora endémica. Las pocas que trasplantaron las acabaron colocando junto a la obra, muriendo gran parte de las mismas, o quedando en un llano lleno de escombros y restos de la antigua carretera.

Ahora van a rematar la obra 'reparando' el tramo más peligroso de la carretera, que bordea un profundo precipicio. Supongo que harán unos túneles y puentes, o simplemente destrozarán la montaña para ensanchar la carretera hacia el interior. El trayecto de la Villa a Hermigua (por ejemplo) se ha visto reducido en 10 minutos, y la peligrosidad de la vía es mucho mayor, pues los conductores cogen confianza y demasiada velocidad en una carretera que, aunque tenga aspecto ancho, sigue bordeando el mismo barranco de siempre.

También le han metido mano a la de Valle Gran Rey, donde construyeron grandes túneles y acabaron con lo que quedaba de la parte baja del valle. En ella aparece hoy una especie de autovía, anunciando lo que se esconde detrás: el mayor núcleo turístico de la Gomera, con demasiadas pretensiones de expansión para tan escaso territorio.

Total, que el resultado es siempre el mismo: no se ve que mejoren las comunicaciones, o, por lo menos, no se refleja una mejoría equiparable al tremendo gasto. El dinero se hubiera invertido mejor en otro tipo de actuaciones, como mejorar la agricultura, potenciar el turismo rural auténtico (no como el de Tenerife u otras islas, donde se construye hoteles en los pueblos), elaborar un PIRS serio, obras de mejora en el patrimonio histórico, etc. También podrían haber buscado fórmulas de transporte alternativo, como la que se está empleando actualmente entre la Villa y Valle Gran Rey por mar.

Pero no sólo tiraron el dinero en carreteras, sino en un aeropuerto. La isla no lo tenía por un motivo muy simple: no existía, ni existe ningún lugar adecuado, suficientemente próximo a una zona con población como para justificar la construcción de un aeropuerto. Pero claro, como las carreteras iban a ser maravillosas, lo construyeron en el único lugar posible (aparte de ganándole terreno al mar), que es en los actualmente denominados acantilados de Alajeró, sobre Playa Santiago. Se trata de un falso llano, más bien una loma suave, por la que baja la carretera que une estas poblaciones.

aeropuerto de la Gomera
Aeropuerto de la Gomera

Para construir la pista, fue necesario aplanar la loma, con lo que se pasaron varios años vertiendo tierra sobre el acantilado, hasta formar una especie de pirámide truncada, de aproximadamente un kilómetro de largo y trescientos metros de ancho. Dicho desmonte monstruoso cubre un par de barrancos para unir varias lomas, y es visible de todas partes, por ejemplo, en barco cuando se va a El Hierro. Justo debajo del horrible aeropuerto está el antiguo cementerio de Playa Santiago, en un lugar muy apropiado, dada las características de las futuras instalaciones.

Pero lo peor del ridículo aeropuerto es que no es necesario, debido a los siguientes motivos:

La distancia desde el futuro aeropuerto a la Villa es de unos 30 kilómetros, a pesar de la nueva carretera entre la Laguna de Santiago y la Degollada de Peraza. Para llegar al norte de la isla, hay que recorrer entre treinta y cincuenta kilómetros, dependiendo del destino. Para Valle Gran Rey, son unos cuarenta kilómetros, y todos estas distancias a pesar de las grandes carreteras pagadas con fondos europeos.

Actualmente, se llega a la isla desde Tenerife en un viaje en barco que apenas sobrepasa la hora de duración. Hay seis salidas diarias en ambas direcciones, más otras tres de una embarcación rápida, llegando a registrar el muelle de la Villa un tráfico de un millón de pasajeros anuales. Esto ya es un motivo para no justificar un aeropuerto, pues las distancias de la Villa al resto de la isla son más o menos equiparables a las que hay desde el aeropuerto, y el viaje de avión duraría una media hora desde Tenerife, lo cual, sumado a las esperas aeroportuarias, hace que el tiempo sea mucho mayor en avión que en barco. A modo de ejemplo, una persona que se desplace de Tenerife a Hermigua, en el Norte de la Gomera, si lo hiciese por avión al futuro aeropuerto, tardaría una media hora de espera, más media hora de vuelo, más cuarenta kilómetros de carretera, una vez en la isla. En total, el viaje dura casi tres horas.

Actualmente, con el barco llega en hora y cuarto, más veinticinco kilómetros de carretera, estaría en Hermigua en un par de horas. No sólo han derrochado el dinero, sino que las distancias se han alargado. Todos los gomeros coinciden en que el aeropuerto está demasiado lejos, y si en lugar del ejemplo anterior ponemos uno más crítico, como viajar del sur de Tenerife a la Villa (cosa que hacen diariamente cientos de turistas), la diferencia puede ser de varias horas.

Pero todo esto no importa, como siempre, a nuestros queridos políticos, que dejan morir de sed a los gomeros, derrochando el dinero que se merecen en estropear las carreteras que tiene la isla, o construyendo una 'mastaba' funeraria en Alajeró.

Firmado: El Bubango

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