El Puerto de Santa Cruz de Tenerife

24/7/98

El puerto de Santa Cruz de Tenerife es más o menos igual de feo que todos los puertos del mundo, y justifica su fealdad en la funcionalidad que tiene. Esta funcionalidad es extremadamente importante si tenemos en cuenta que la mayor parte de las mercancías que llegan a la isla deben hacerlo por barco. Además, la existencia de una refinería justifica un tráfico de petroleros que debe añadirse al de contenedores.

Sin embargo, el puerto tiene demasiados kilómetros de muelles para el tráfico que soporta. Debemos sumar 2500 m. en la dársena de Los Llanos, 2750 en la de Anaga (muelle Sur, de Ribera y muelle Norte), 1760 en el Dique del Este, 1780 en la dársena pesquera y 574 en el Bufadero. Esto hace unos 9 kilómetros en total. Toda persona que pase por Santa Cruz un día cualquiera del año, se sorprende de ver el puerto completamente vacío. Sólo operan regularmente los barcos de dos o tres navieras de carga y las líneas de pasaje de Fred Olsen, Armas y Transmediterránea. Si eliminamos este tráfico, el puerto se queda en cuatro barcos mal contados, dando una imagen nefasta de inutilidad.

Hace años, el puerto, mucho más pequeño, se colapsaba de transatlánticos llenos de turistas. Era común ver el Muelle Sur y el de ribera más o menos llenos de barcos. Al ir creciendo, sobre todo con la construcción de la dársena de los Llanos, empezó a ofrecer el aspecto de vacío que ya se ha consolidado entre la población. Sin embargo, el señor Suárez Trenor, presidente de la autoridad portuaria, no sólo afirma que el puerto puede "quedar saturado en breve" (La Gaceta, 30/5/97, página 16), sino que tiene la desfachatez de proponer un plan de inversiones de 80000 millones de pesetas en el que se incluye la construcción del puerto de Granadilla y la ampliación del de Guía de Isora, para evitar los problemas que origine dicha saturación.

En mí opinión, de lo único que está saturado el puerto es de cucarachas (Blatta sp.). Los diez millones de cucarachas que se supone que viven en Santa Cruz se dan cita en las grandes rajas que tiene la Dársena de los Llanos en toda su extensión, sobre todo en el extremo de la misma, que se está cayendo poco a poco hacía el mar. Serán también las cucarachas las que visiten la magnífica fuente cibernética, en la que se gastó un chorro de millones y cuyo mantenimiento es bastante caro para lo poco que se usa. Pueden pasearse también por el horrible tinglado de fruta transparente que se construyó para que los turistas se acumulen como en un establo cuando llueve. A la entrada del puerto desde Santa Cruz por la Plaza de España, también pueden visitar el antiguo muelle sepultado bajo una avenida, o el paso subterráneo impresentable lleno de porquería y orines por el que casi todos los visitantes suelen encontrarse con tan maravillosa estampa de entrada a la isla. Luego, aparece la estatua de Nelson, inaugurada 364 días después de lo previsto.
Esta zona, denominada Muelle de Enlace, se va a modificar próximamente, mediante unas obras que se supone que pretenden acercar la ciudad al mar. Sin embargo, en el proyecto ganador del concurso correspondiente, se ve aberraciones como tres edificios de considerable altura en primera línea. Efectivamente, de esta manera acercarán la ciudad al mar, pero creo que no era esa la idea que vendieron a los medios.

Otros miles de cucarachas se meterán en las obras seculares que se hace por todo el puerto. Son tantas que sería tedioso nombrarlas todas aquí, pero quizás pueda hacerse referencia a la más grave que se ejecuta en estos últimos meses: la vía interior del puerto (ver en la foto).

Obras de la vía interior del puerto
Obras de la vía interior del Puerto

Se trata de una vía que pretende unir las diferentes partes del puerto, para facilitar el tráfico interior de vehículos pesados entre ellas y que no invadan las vías públicas como lo han hecho hasta el momento. La bahía de Santa Cruz es muy profunda, por lo que el puerto no ha podido extenderse hacia el mar, invadiendo todo el litoral. La fachada marítima de la ciudad es pues una gran extensión de cemento, en su mayor parte desierto o lleno de contenedores. Esto ha provocado también que no existan buenas comunicaciones entre los muelles, debiendo desplazarse los vehículos por una autovía (la de San Andrés) que recorre una zona de desprendimientos frecuentes. Actualmente existe un corte en esta carretera que lleva dos años sin repararse, lo que, sumado a las obras de la vía del puerto, hace que los vecinos se quejen cada vez más de unas instalaciones tan molestas y que dan tan poco resultado.

La nueva vía tiene dos puntos conflictivos. El primero es el tramo del Muelle Norte a Paso Alto, donde se ha construido un túnel que circula parcialmente bajo el cauce de un barranco, al nivel del mar. En la foto se ve precisamente ese tramo de la obra. Para hacer este tramo, destruyeron un antiguo puente de lo que era la carretera vieja de San Andrés, que se utilizaba como paso peatonal y tenía un valor histórico nada descartable.

En Valleseco se produce el segundo conflicto. El barrio, situado en la ladera y fondo de un barranco, poseía una pequeña playa de callao donde la gente llevaba años bañándose. Junto a la playa, unas antiguas instalaciones para cargar carbón y un pequeño muelle, formaban parte del escaso patrimonio antiguo del puerto de Santa Cruz. Pues bien, la vía del puerto se ha cargado una de las carboneras y ha entullado bajo gran cantidad de escombros la mitad de la playa. Los vecinos, engañados por los políticos como siempre, esperan todavía que les regeneren la playa, en un proyecto que estuvo a punto de aprobarse en su momento como compensación por el disparate de la vía del puerto, pero que se quedó sin dinero.

Con frecuencia, aparecen manchas de petróleo en el puerto, por la zona del Dique del Este y el nuevo Muelle del Bufadero. Parece que nadie quiso darse cuenta hasta que, en agosto del pasado año, apareció en la portada de El Día (7/8/97) una foto de una tabla de Windsurf totalmente llena de petróleo. A partir de este momento, las autoridades portuarias se empezaron a preocupar 'en serio' del problema, y tardaron más de una semana en dar una solución parcial. Prueba de lo que tardaron en arreglar el escape son las noticias sucesivas, los días 10/8/97 en la página 14 de El Día y el 12/8/97 en la página 10 del mismo periódico. Casi se vuelven locos antes de encontrar la avería.

Resumiendo, el puerto de Santa Cruz necesita una autoridad competente que sepa, por lo menos, utilizarlo en toda su extensión, porque lo que no debemos permitir más es que se siga derrochando dinero para destruir un litoral que luego se quede muerto de risa.

Firmado:Trenotael

Principal | | Temas | Secciones | Servicios